la guadalupana

Fui al Cerro de Guadalupe y vi a mi tocaya. Sí, porque mi madre me bautizó Michelle

Guadalupe, aunque no esté registrada legalmente, en frente de Dios soy una Lupita. Al menos eso es lo que dice mi mamá. Y por eso siempre he estado muy apegada a la Guadalupana. Conecté con ella porque llevo su nombre en mi corazón. Pero entre más pasa el tiempo, más confío en ella y mas le platico. La imagen que la iglesia del Cerro de Guadalupe nos brinda no es la imagen que veo en mi mente y mi corazón.  Yo la veo con su mano arriba en forma de puño en resistencia. La veo con su cabello suelto y descubierto. La veo fuerte, sonriendo, riendo, llorando, sintiendo. Veo una madre, una hermana, una nieta, una sobrina, una amiga, me veo yo.

***Escribí esta pieza durante el verano del 2012 en San Cristobal de las Casas en Chiapas, México. Por fin pude conectar completamente con la Virgen de Guadalupe sin caer frente a las expectativas religiosas y sociales.

Ese día me senté en una banca dentro la iglesia y dibujé a la Virgen de Guadalupe como yo la imaginé.

***I wrote this piece during the summer of 2012 in San Cristobal de las Casas in Chiapas, Mexico. I was able to finally fully embrace la Virgen de Guadalupe without falling into religious or societal expectations. I reclaimed la Guadalupana as a divine mujer that I can relate to.

That day I sat on a bench in the church I visited and drew the Virgen de Guadalupe the way that I imagined her.

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